Enterarse de que un ser querido podría estar sufriendo violencia doméstica o agresión sexual puede traer muchas emociones: miedo, enojo, impotencia, urgencia. No tiene que tener todas las respuestas. Lo más importante es que esté presente con paciencia, que le crea y que le muestre cariño. In Safe Company puede ayudarle a empezar.
Empiece la conversación
Abrir la puerta puede ser tan sencillo como decir: "¿Estás bien?" o "Me preocupas, ¿podemos hablar?". Algunas cosas que debe tener en cuenta:
- Créale. Que no le crean puede ser casi tan doloroso como el abuso o la agresión misma. Las denuncias falsas son poco comunes, así que empiece con confianza.
- No le culpe. Aunque usted piense que habría actuado de otra manera, toda persona sobreviviente merece respeto, no juicios.
- Deje que esa persona guíe. Pídale permiso antes de dar consejos, y deje que decida qué contar y cuándo. Es su historia, y le toca contarla a su manera.
- Ofrézcase a acompañarle, si así lo desea, a un hospital, a un grupo de apoyo o simplemente a hablar. Nunca le presione para dar un paso si todavía no está en condiciones.
Algunas cosas que debe evitar:
- No pregunte "¿Estás seguro de que eso fue lo que pasó?" ni sugiera que malinterpretó la situación.
- No pida detalles innecesarios sobre el abuso o la agresión.
- No le diga que "simplemente se vaya" ni que "lo olvide y siga adelante".
- No le presione para denunciar a la policía, enfrentar a su pareja ni tomar ninguna acción antes de que esté en condiciones.
Es común que las personas sobrevivientes le resten importancia a lo que pasó, o que les cueste encontrar las palabras. Eso es normal. Su calma, no su urgencia, es lo que más ayuda.
La forma en que se recibe a una persona sobreviviente en esta primera conversación puede influir en todo lo que sigue: si siente que le creen, si busca atención médica, si denuncia lo que pasó o si sigue conectada con el apoyo. Las investigaciones muestran que las personas sobrevivientes que se conectan con un intercesor reportan mejores experiencias al pedir ayuda, tienen más probabilidades de recibir atención médica, más probabilidades de denunciar a la policía y más probabilidades de sentir menos angustia en general.
Por eso, conectar a su ser querido con un intercesor, aunque sea usted quien haga la primera llamada, puede hacer una diferencia tan importante. Las personas sobrevivientes no deberían tener que sanar a solas, y usted tampoco debería tener que descubrir a solas cómo ayudarles.
Hable con un intercesor 24/7
Reconozca lo que está viendo
La violencia doméstica no siempre se ve como la gente espera. Puede que note que la pareja de su ser querido:
- Vigila su teléfono, dónde está o con quién se relaciona
- Le critica, le humilla o le menosprecia
- Controla su dinero o no le deja trabajar
- Le hace sentir miedo
- No le deja pasar tiempo con amigos o familiares
- Usa los celos o el "amor" para justificar su comportamiento controlador
La agresión sexual también puede ocurrir sin una lesión visible ni forcejeo. Puede incluir manipulación para ganarse la confianza (grooming), coerción, incapacitación o daño de parte de alguien que la persona sobreviviente conoce y en quien confía. Paralizarse o seguir la corriente ante lo que está pasando son respuestas de supervivencia, no consentimiento, y no son culpa de la persona sobreviviente.
Uno de los malentendidos más comunes sobre la violencia doméstica es: "¿Por qué no se va y ya?". En realidad, el momento de irse suele ser el más peligroso en una relación abusiva. Las personas sobrevivientes pueden quedarse, o regresar, porque su pareja ha amenazado con hacerles daño a ellas o a sus seres queridos si intentan irse. La dependencia económica, el miedo por sus hijos y no tener un lugar seguro adonde ir también son barreras reales y válidas.
De la misma manera, una persona sobreviviente de agresión sexual puede decidir no denunciar, o puede necesitar tiempo para procesar lo que pasó. Puede que no cuente lo que pasó durante días, semanas o incluso años. Eso no significa que no fue grave, ni que haya que convencerla de actuar. Cada sobreviviente es quien mejor conoce su propia vida y sus propios tiempos.
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Cuando todavía no es el momento
A veces la persona que usted quiere no está en condiciones de irse, de denunciar o ni siquiera de hablar a fondo de lo que está pasando. Está bien. Su papel no es convencerla de hacer algo. Es mantenerse cerca, mantenerse firme y estar ahí cuando llegue el momento.
Así es como puede hacerlo:
- Siga presente. Una presencia constante y sin juicios en su vida importa más que cualquier conversación.
- Ofrezca apoyo práctico. Ayude con el cuidado de los niños, el transporte o escuchándole cuando lo necesite. El apoyo no tiene que ser algo grande para ser significativo.
- Respete sus límites. El contacto físico, las preguntas sobre detalles o la presión para que "haga algo" pueden ser demasiado. Deje que esa persona marque el ritmo.
- Comparta recursos con delicadeza, sin presionar. Hágale saber que la ayuda existe y que seguirá ahí cuando llegue el momento.
- Cuídese usted también. Apoyar a alguien que vive un trauma puede ser pesado. Dese espacio para descansar y recuperar fuerzas. No puede dar lo que no tiene.
Sanar no es un camino en línea recta, y tampoco lo es el camino hacia la seguridad. Las personas sobrevivientes recuperan su fuerza cuando tienen a su lado a alguien que cree en ellas y les ayuda a ver lo que es posible más allá del dolor.
También estamos aquí para ayudarle a usted
Si quiere hablar sobre cómo apoyar mejor a un amigo o familiar, llame a una de nuestras líneas de ayuda a continuación. Nuestros intercesores con gusto le ayudarán a pensarlo.
- Línea de Ayuda 24 horas de Violencia Doméstica: (404) 688-9436
- Línea de Ayuda 24 horas de Agresión Sexual: (404) 377-1428

